Suicidios de universitarios: Los claustros fríos de la UNA Puno
Escribe: Mariluz Quispe Loyza | Nacional
Lágrimas de dolor se deslizan por el rostro de Victoria Mamani, ella llora la pérdida de su hija, la universitaria Ely Cutipa (estudiante de la E.P. de Ciencias de la Comunicación Social); no cree en la idea del suicidio, le resulta difícil aceptar que la niña de sus ojos haya decidido acabar con su vida.
Desde un pequeño dolor de cabeza hasta una fuerte depresión, cada día una infinidad de problemas agobian a los estudiantes de la Universidad Nacional del Altiplano, UNA - Puno; ¿sería posible que Ely haya estado sumergida en la asesina depresión? y ¿cuál sería el motivo?.
Para estudiar en la ciudad de Puno, muchos jóvenes y señoritas llegan de distintas provincias, teniendo que alquilar un pequeño cuarto, donde diariamente pasan alegrías y tristezas; esta realidad le importa poco a algunos.
En los últimos tiempos, el tema emocional dentro del claustro estudiantil, ha sido relegado a un plano ínfimo. Desde la autoridad universitaria, poco o nada se ha hecho para fortalecer una educación humanista en todo el sentido de la palabra. Estudiantes sopesan sus problemas, propios de la edad o su condición, solos, literalmente solos y solas.
Fuimos infructuosamente en busca de una entrevista con la jefa de Bienestar Universitario, Margot de la Riva Valle, así que tuvimos que acudir a la Unidad de Servicios Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNA Puno.
La encargada de esta oficina, Elizabeth Carbajal, dijo no tener autorización para dar entrevistas y solo atinó a decir: “No hay casos de suicidios. Pero creo que el resultado de esta decisión es la falta de madurez en los jóvenes y señoritas”.
Indagamos sobre algunas estadísticas al respecto, dándonos con la ingrata sorpresa que ninguna oficina de la UNA, sabe de la existencia de algún estudiante con problemas emocionales o psicológicos, que haya pedido ayuda. No existe ni siquiera un cuaderno, ni una simple hoja donde se registre a estudiantes con problemas personales.
Los trabajadores de esta casa superior de estudios, se justifican diciendo que existe una sobrepoblación de alumnos y un déficit de trabajadores que velen por las necesidades y problemas del estudiante universitario.
El jefe del Departamento de Humanidades de la UNA Puno, José Gutiérrez Alberoni, asegura que su área no tiene equipos especializados en psicología; pero pueden atender a los estudiantes de manera privada debido a falta de ambientes adecuados en la universidad.
Para Gutiérrez Alberoni, una de las causas del suicidio sería que la gran mayoría de estudiantes de la UNA Puno, vienen de provincias, teniendo que separarse de sus familias, sufriendo problemas afectivos y de personalidad; a esto se suma el desinterés de las autoridades.
Como consecuencia de esta falta de políticas educativas de formación integral, muchos profesionales que egresan de la UNA Puno, cuando ya están fuera del claustro universitario; no tienen una personalidad definida, menos fortalecida.
“Sería recomendable (como recibe mi hija en Arequipa), que haya clases de ballets u otras actividades, las cuales permitan fortalecer el carácter de la persona; sin embargo, en nuestra universidad no tenemos política educativa dirigida para lograr eso”, precisó Gutiérrez Alberoni.
“La universidad desconoce la situación real de los estudiantes, si mañana muere uno de nosotros, a nadie le importa, mucho menos a las autoridades o trabajadores universitarios”, afirma molesto Cesar Condori, estudiante de la Escuela Profesional de Veterinaria.
Tanto estudiantes, como docentes y autoridades universitarias, no valoran la parte psicológica del estudiante. “Priorizan más obras a base de fierro y cemento, pero ¿quién toma en cuenta la parte emocional de nosotros?”, dice indignada Kathy, amiga de la fallecida estudiante Ely Cutipa.
Ciertamente, la mayoría de jóvenes que estudian en la UNA Puno, oscilan entre 17 y 24 años, están en proceso de madurez física y psicológica; pero ¿qué hace la universidad y sus docentes para formar profesionales fortalecidos académica y emocionalmente?.
Según la Oficina de Tecnología e Informática de la UNA, el 70% de los estudiantes de esta universidad, son de provincias y en su mayoría llevan una vida solitaria. Solo el restante 30% tiene la posibilidad de solucionar sus problemas, gracias a familiares o allegados.
Por otro lado, los docentes (contratados o nombrados) en ningún momento brindan apoyo tutorial a sus estudiantes; se conforman con llegar al aula, exponer su tema en la pizarra o improvisar un tema, recoger trabajos; termina la hora y se van sin que les importe lo que sucede con sus estudiantes.
Es alarmante lo que ocurre en los claustros de la UNA-Puno, donde cada uno camina por su lado, sin que le importe lo que le sucede al prójimo… La universidad es un claustro frío, una máquina de datos, una fábrica de títulos. Esta institución académica no tiene como política explicar las razones de la emoción, el alma es un concepto ajeno a las autoridades universitarias
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