viernes, 21 de diciembre de 2012

En defensa de la vida


'En defensa de la vida'

por Arturo Ezquerro (psiquiatra)

Acabo de recibir en mi domicilio de Londres una llamada urgente de La Rioja hace unos minutos con una triste noticia: “ayer hubo un nuevo suicidio aquí, en Navarra, por una cuestión de desahucio…”

Según escribo me saltan las lágrimas. También me saltaron al escribir el artículo del 16 Noviembre 2012, “Suicidio u Homicidio Involuntario”. Cada vez que alguien se quita la vida, el corazón me duele. Esta vez me han dolido las entrañas: en Navarra viví nueve de los años más bellos de mi existencia. En el Instituto de Salud Mental de Navarra, bajo la supervisión del doctor Vicente Madoz, aprendí a ayudar a personas emocionalmente vulnerables a que permanecieran en esta vida. Con el suicidio de ayer, una parte de mí ha muerto.
Basta ya es una petición literal; también es una metáfora. Hace unos años en Londres, al ver las noticias de España, rompí a llorar cuando Miguel Ángel Blanco fue vilmente asesinado por ETA. El horrible dolor fue mitigado por las manos blancas (símbolo de inocencia y esperanza) de millones de españoles al grito: ¡basta ya!
No son necesarias bombas para amedrentarnos. El desempleo, los desahucios, el desprecio a la vida por parte de los poderes económicos, por supuesto, nos pueden aterrorizar. El terror nos roba la serotonina del cerebro y nos quita la esperanza: el futuro desaparece en el bosque de la codicia y la muerte. Durante 33 años he luchado como psiquiatra para mantener viva la esperanza de miles de personas a quienes no les quedaban fuerzas para continuar el viaje. Yo les prohibía suicidarse pero algunos me decían que nadie les había pedido permiso para venir a este mundo y, que por lo tanto, tenían derecho a abandonarlo, como quien se baja del autobús cuando se da cuenta que va en la dirección equivocada…
Si les pedía que pensaran en sus seres queridos, me decían que ya nadie les quería. Si les hablaba de Dios, me respondían que habían dejado de creer. Si les hablaba del humanismo ateo de Albert Camus o de Jean Paul Sartre (‘El Ser y La Nada’), sentían náusea… Se me acabaron las ideas y yo también quise dejar este valle de lágrimas, pero me rebelé y decidí no rendirme. Uno de mis pacientes trajo un cuchillo a la consulta y comenzó a clavárselo en la boca del estómago. Pensé asaltarlo para quitarle el cuchillo, pero temí por mi propia vida. Pensé llamar a la policía, pero habría sido demasiado tarde. Desesperado le dije: “No te suicides todavía, para quitarte la vida siempre hay tiempo…” Gracias a “Dios” (?) me escuchó. Las heridas de su cuerpo cicatrizaron en pocas semanas, las de su mente tardaron varios años; pero sigue vivo.
Ayer hubo otras dos noticias dramáticas. La banca española recibió una obscenidad de miles de millones de euros como “rescate”. No podía creer lo veía con mis propios ojos: todos los entrevistados sonreían como de si de una buena noticia se tratara. Como no lo pude digerir, sufrí el súbito ataque de síntomas psicosomáticos (una gastroenteritis aguda, o vulgar diarrea que diría mi abuelo materno). Me pregunto: si hay seis millones de parados en nuestro país, ¿por qué el rescate no es para ellos? Alguien me ha dicho: “Es que si no se rescata a la Banca, la economía se va a pique”. Pido perdón porque no soy lo suficientemente inteligente para entenderlo. Si los bancos o la economía se quieren suicidar que lo hagan, pero que no se lleven por delante a ningún ser humano más.
La otra noticia que me ha herido es la vergüenza del Madrid Arena. Ayer salió a la luz que se vendió un 60% más de las entradas legalmente permitidas. Asesinos: dais más valor al dinero que a la vida. Hemos perdido el rumbo, nos hemos vuelto locos todos. Pido al Gobierno de Madrid, o al Gobierno de España, que ponga los medios necesarios para que se investiguen estos homicidios involuntarios (?) y se haga justicia. Pero sigo pensando que, a pesar de su total absurdo, la vida tiene sentido.
Me criticaron el artículo que publiqué en Diario LA RIOJA el 16 de Noviembre porque hablé de un ateo, Camus, y porque (según estos críticos) la ideología expresada era de izquierdas. Mi respuesta es que no se trata de pensamientos partidistas. No soy un político sino un profesional que lucha por la salud mental. Sin salud mental no hay salud, y sin salud no hay vida. Para hablar sobre lo que está ocurriendo no hace falta ser ni de derechas ni de izquierdas. Quien no vea que esta situación (casi 50% de paro juvenil) resulta insostenible, es un miope profundo. Por otro lado, a través de mi profesión he visto a muchas personas que no creen en la religión, pero que defienden la vida humana.
Pienso seguir escribiendo: poco más puedo hacer. Me gustaría poder hablar sin tener que cambiar la voz y ofrecer un “consultorio psiquiátrico” a través de Diario LA RIOJA. Este servicio sería para ayudar a personas que se sientan desesperadas o desesperanzadas y que contemplen quitarse la vida. El objetivo sería contribuir a la prevención del suicidio en los colectivos de mayor riesgo (como los desahuciados u otras personas objeto de abusos) y a valorar más la vida humana en el contexto de la actual dictadura de los mercados y la crisis ocasionada en España. Dicho consultorio no podría reemplazar el tratamiento más individual disponible en los servicios de salud públicos y privados, pero podría ayudar a mucha gente a sentir que no está sola y que merece la pena vivir a pesar de las adversidades.
Mi oferta estaría predominantemente enfocada hacia aquellas personas con menos medios económicos y también a aquellos con mayor inestabilidad emocional (a los “pobres de espíritu”, como se les llamaba antes de que naciera la psiquiatría). Me gustaría ser humilde al respecto. Acepto que no es mucho lo que puedo hacer, pero al menos intentaré concienciar de que cada uno podemos aportar un pequeño granito de arena.

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