La conducta suicida en el ciclo vital
POR GUSTAVO HANLEY
MÉDICO PSIQUIATRA
Período juvenil y adolescencia temprana
En término de nuestro registro estadístico no existen casos registrados por debajo de los 10 años. La representación estadística en el grupo de 10-14 años es muy pobre; en 1992 hubo un solo caso de un niño de 10 años; los demás representados son de 12 años en adelante. El grupo 10-14 años enlaza la pre-adolescencia con la adolescencia temprana.
Ya en la adolescencia temprana el ser humano toma mucho en cuenta la opinión de sus iguales y de la sociedad. En cuanto a la posible conducta suicida es necesario tomar en consideración los maltratos físicos o fuertes castigos; el encerramiento arbitrario; el abuso sexual; las amenazas de muerte que pueden recibir los miembros de este grupo, sobre todo de parte de sus familiares más íntimos; las prohibiciones o censuras extremas; todos estos factores podrían configurar estados psíquicos y existenciales que, en casos excepcionales, inducirían a cometer actos suicidas.
Si a la falta de amor familiar, se agrega la supresión de amor externo, como la prohibición arbitraria de contacto con personas de sexo diferente y complementario, entonces podría crearse una situación suicidógena; sobre esta posibilidad, sería una buena ilustración el caso registrado de una adolescente de 13 años que se suicidó en 1990, porque sus padres le prohibieron que hablara con un joven. Luego en 1992 un par de adolescentes, una de 13 años y la otra de 16 años, también se suicidaron juntas, por problemas sentimentales con sus novios, cada una dejó escrita su motivación suicida. Los casos de 13 años entran en la adolescencia temprana, cuando ya el ser empieza a vivir enamoramientos internos.
Adolescencia mediana y adolescencia tardía
La adolescencia es el período del ciclo vital que aproximadamente queda comprendido entre 12 y 18 años; entre los 12 y 15 años se le denomina Pubertad.
En el grupo de 15-19 años que abarca la Adolescencia Mediana y Tardía, existen tasas significativas. En las tentativas registradas, tenemos al sexo femenino con una tasa de 4.08, la más alta de todos los grupos de edades; esto se explica por múltiples razones, ya que las adolescentes son muy lábiles emocionalmente, tienden a ser poco hábiles en el uso de métodos suicidas, y según hemos observado en el servicio de emergencia, son los seres que más tienden hacia la venganza unida al chantaje, utilizando métodos suicidas. En la mortalidad por suicidio, el sexo masculino posee una tasa de 3.95; y la tasa total de tentativas y suicidios que abarca ambos sexos, es de 6.25.
El adolescente es vulnerable a las frustraciones y pérdidas. En el adolescente y el adulto joven, se ha intensificado el consumo de drogas, lo cual en cierta manera potencializa las posibilidades de conductas suicidas. El adolescente se avergüenza con facilidad y posee una madurez cognitiva suficiente para autoevaluarse en término conductual, lo cual, le permite que, por ejemplo, los estados depresivos se mantengan aún después de haber desaparecido las causas o circunstancias exteriores, contrario a lo que sucede en edades de mayor inmadurez. Los estados depresivos, las frustraciones, los sentimientos de vergüenza, son inductores significativos de conductas suicidas. Estas situaciones al adolescente le resultan más fácilmente insoportables, dado que sus pensamientos poseen un alto componente de irrevocabilidad, tiende a la desesperación y suelen tomar decisiones drásticas y extremas como recurrir al suicidio.
En nuestro medio social, en los sectores más desfavorecidos en termino económico, muchos niños ni siquiera viven la niñez como tal; más aún, existen muchos seres que no viven la adolescencia, pues tienen que llevar consigo las responsabilidades de un adulto, como trabajar duro para sobrevivir, mantener un hogar, cuidar de los propios hijos, en edades de todavía considerable inmadurez; en consecuencia, podríamos decir que se produce una aceleración forzada hacia la conformación de una madurez de predominancia sociogénica y propatogénica.
Adulto joven
Este periodo del ciclo vital empieza con el final de la adolescencia y es seguido por el comienzo de la edad madura, es decir, aproximadamente de 19 a los 35-40 años.
En este período el ser humano se enfrenta a mayores responsabilidades, aumentan las necesidades y exigencias tanto personales como sociales. Y en nuestro medio social, la oportunidad de trabajar o no, incide de manera importante en la estabilidad psíquica y vivencial de los sujetos, a tal grado que muchos casos de acción suicida registrados encuentran su fundamentación en conductas previas y complicación en las relaciones interpersonales, propiciadas por problemas de impotencia, frustración y desesperanza del ser individual que se siente improductivo y bloqueado en término existencial.
Estadísticamente, para el sexo femenino las tasas son bajas. En los grupos de edades que integran este período del ciclo vital, para el sexo masculino existe un incremento de las tasas de suicidios, el grupo de 20-24 años tiene tasa de 8.50, el de 25-29 años posee tasa de 8.84, el de 30-34 años su tasa es de 7.26. Por medio del cálculo de las tasas promedios, podemos establecer si existe un aumento constante o no de la conducta suicida, según periodos del ciclo vital. La tasa promedio de mortalidad por suicidio para el sexo masculino es de 8.20. La tasa total promedio de tentativas y suicidios que abarca ambos sexos es de 7.28.
Edad madura
Para la edad madura se han establecido límites aproximados entre 35-40 y los 65 años. Dado que este periodo del ciclo vital debería ser el de mayor plenitud y fecundidad en todos los sentidos de la existencia, el desarrollo del sujeto y los periodos previos y el cómo vive este periodo, son influyentes para la realización del acto suicida.
Dadas las peculiaridades de este periodo, estadísticamente hay un incremento de la acción suicida en los grupos de edades, en el de 35-39 años la tasa de mortalidad por suicidio masculino aumenta a 10.36; de 40-44 años, es de 9.62; de 45-49 años, es de 9.42; de 50-54 años, es de 9.66; de 55-59 años, es de 10.55, y de 60-65 años es de 16.73. En este último grupo de edad la tasa se eleva bastante, lo cual es explicable, pues en nuestro medio es frecuente el envejecimiento prematuro, dadas las limitaciones en la realización y potenciación de una vida relativamente estable y fecunda. La tasa promedio de mortalidad por suicidio para el sexo masculino es de 11.05. La tasa promedio de mortalidad por suicidio para ambos sexos juntos es de 6.67. La tasa total promediode tentativas y suicidios que abarca a ambos sexos es de 7.32.
La edad madura es el periodo por excelencia para el individuo autoevaluarse, pues es cuando puede alcanzar sus mayores logros o fracasos. El individuo evalúa lo que los demás han hecho con él. En este periodo llegan la mayoría de las frustraciones, cuando no se ha logrado metas previamente trazadas y deseadas, y ya empiezan a manifestarse las deficiencias biofisiológicas. En nuestro medio social, parte de las frustraciones y las desesperanzas, se manifiestan a través de los viajeros ilegales hacia el extranjero por vía marítima, donde la casi totalidad son adultos jóvenes y personas de edad madura. Es lógico pensar que entre los viajes ilegales existe un número apreciable de potenciales suicidas, y no es descartable que aparezcan casos de reales suicidas.
En este periodo del ciclo vital, si bien es cierto que puede haber mayor intimidad matrimonial, renovar y reforzar las relaciones, no es menos cierto que las crisis en las parejas son frecuentes. En el caso de nuestro medio socioeconómico y cultural, los conflictos de pareja y las separaciones, representan una realidad preocupante. En este periodo se profundizan las enfermedades denominadas mentales, con predominio de las depresiones que están estrechamente relacionadas con la conducta suicida.
Vejez
La vejez biológica es una ley natural, necesaria y tiránica. En cambio, la vejez espiritual no se produce de la misma manera pues con el espíritu, el ser humano se autogobierna, triunfa, se traiciona a sí mismo, fracasa, se adapta, se transforma y también podría renovarse en ciertos aspectos. Convencionalmente se ha considerado que la vejez comienza a los 65 años, sin embargo, es un hecho variable y donde se toman en cuenta varios factores. Hay quienes envejecen prematuramente y prácticamente resulta un tanto insensato no admitir que un ser de 65 años es biológicamente viejo.
En la Vejez, la jubilación aumenta la dependencia, disminuye la autoestima y con frecuencia se incrementa la pérdida de prestigio. El viejo puede sentirse inútil y no manejar adecuadamente el tiempo de que dispone, sintiéndolo sobreabundante, además podría caer en la ansiedad, en la depresión y llegar a cometer acción suicida.
Otra situación desventajosa para el anciano es la pérdida del cónyuge, con la experiencia de duelo que puede llegar a ser patológico, sobre todo cuando existen relaciones de fuerte dependencia, o de hostilidad seguida de culpa. Además el anciano puede tener un deterioro físico acentuado y poco estímulo en el plano intelectual y cultural general, lo que aceleraría aún más la vejez en su completitud.
En realidad, es poco lo que no conspira contra la existencia del anciano, y en término de bloquear la conducta suicida, ni siquiera lo que se ha denominado "Instinto de conservación" resulta muy eficaz, pues queda atenuado por las condiciones socioeconómicas desfavorables, los factores culturales, los sufrimientos y las dificultades adaptativas de la edad, donde es frecuente la rigidez de la personalidad y la falta de proyectos con miras hacia un porvenir que realmente es extremadamente corto.
Conclusión
El proceso de desarrollo y declinación del ser humano implica mayor complejidad en todos los aspectos y, por consiguiente, mayores dificultades materiales y espirituales para soportar la existencia y no intentar o crear la ruptura definitiva con respecto a ella misma. Si bien es cierto que el fenómeno suicida tiene un comportamiento fluctuante y no constantemente ascendente, según ascienden los grupos de edades, también ha quedado mostrado que el incremento de la conducta suicida es constante, según avanzan los periodos del ciclo vital.